(inauguremos con una novela la sección de reseñas del blog :))
Titulo: Los detectives salvajes
Autor: Roberto Bolaño
De la contracarátula del libro:
Arturo Belano y Ulises Lima, los detectives salvajes, salen a buscar las huellas de Cesárea Tinajero, la misteriosa escritora desaparecida en México en los años inmediatamente posteriores a la revolución, y esa búsqueda – el viaje y sus consecuencias – se prolonga durante veinte años, desde 1976 hasta 1996, el tiempo canónico de cualquier errancia, bifurcándose a través de múltiples personajes y continentes, en una novela en donde hay de todo…
Cuando leí en la contracarátula que el libro era “un carpetazo histórico y genial a Rayuela de Cortázar”, me convencí por completo de añadirlo a mi colección, y la verdad es que el libro no decepciona. Tal como dice la sinopsis, el libro sigue las correrías de Arturo Belano y Ulises Lima, dos jóvenes poetas tras la pista de Cesárea Tinajero, una misteriosa poetisa mexicana. La historia, sin embargo, es contada a través de otras personas: primero a través del diario de Juan García Madero, un muchacho que conoce a Belano y a Lima en sus primeros días como estudiante universitario, y luego a través de múltiples historias contadas por un mar de personajes a lo largo y ancho de 20 años y casi todo el mundo (España, México, África, Israel, por mencionar unos cuantos).
El contar una historia a través de otras personas no es novedad (todas las aventuras de Sherlock Holmes las relata el dr. Watson, por ejemplo). Lo genial de esta novela es cómo logra relatar la historia de Belano y Lima no ya a través de otras personas, sino a través de otras historias, historias cada una con vida propia, que por momentos se desvían, se bifurcan y se traslapan, y que sin embargo tienen como hilo conductor a los detectives salvajes, Belano y Lima, y su eterna búsqueda de Cesárea Tinajero. Esa sensación de armar un rompecabezas, de recoger las piezas para armar la historia principal, fue lo que me encantó. La novela tiene múltiples niveles: Belano y Lima siguen las pistas de Cesárea Tinajero, y nosotros los lectores a nuestra vez seguimos sus pistas a través de la explosión de personajes, lugares y tiempos que componen la novela. Y eso me parece realmente alucinante.
Este ciclo de búsqueda en apariencia interminable se llega a resolver en la última parte del libro… pero por el momento lo dejaré allí porque uno de mis amigos aún no lo ha terminado y no le quiero arruinar la obra :). Lo único que me queda es recomendarles altamente la obra (a pesar de que haya opiniones contrarias al respecto).
Eso es todo por ahora. Nos vemos…